Close up, he was almost purple.

3 girls,
3 lives,
1 diary

Hoy el día ha empezado bien, ha seguido regular, luego muy mal fatal y luego bien otra vez.
M. tiene la mala costumbre de ir arrancando cosas a su paso, da igual que sean ramas secas, flores, hierba… lo que sea. Recuerdo un día que mi prima y mi hermana estaban cogiendo flores en el jardín de casa de mi abuela mientras yo lloraba desde el balcón y les gritaba que no mataran las flores.
Ahora no me lo tomo tan en serio (y no porque haya dejado de importarme) pero es algo que evito a toda costa si está en mi mano.
A lo que iba, M. disfruta creando pero más disfruta destruyendo. Hoy hemos ido por un camino nuevo en el parque y hemos llegado a una zona donde habían unos árboles muy juntos y en el suelo estaban empezando a nacer flores amarillas, todas muy juntas. Era algo raro porque en ninguna otra zona del parque hay flores, solo cesped, y más raro todavía era ver todo en conjunto, los árboles haciendo medio círculo y las flores en medio.
Hemos ido corriendo hacia allá para verlas de cerca y me ha dicho que qué raro que haya flores, y yo le he dicho que eso es señal de que hay hadas cerca. Por supuesto me ha dicho que no le cuente rollos, pero a mi me encanta contarle estas cosas porque mi padre nos contaba a mí y a mi hermana cuando íbamos al campo y tengo un recuerdo muy bonito de esas historias. De hecho, y luego mi hermana puede confirmarlo (si es que actualiza) las dos tenemos un recuerdo perfecto de ver la casa de unos gnomos a los pies de un árbol.
Bueno, la cosa es que en cuanto me he dado la vuelta, M. ha ido a pisar las flores. He echado fuego por la boca y casi me lo como, he salido corriendo gritando “WE’RE GOING HOME NOW!” y él se ha puesto delante mía para pararme y casi llorando me ha pedido perdón. Le he preguntado que por qué hace esas cosas si sabe que están mal, que le he dicho un millón de veces que no las haga, y me suelta:
-I don’t have the power to stop myself.
Aguantándome la risa como podía, he seguido andando y cuando ha visto que me iba en dirección contraria al camino de casa, ha cambiado totalmente el chip y ha empezado a hablar preguntándome que si en Málaga tenemos barro. No le he dejado que se olvidara tan fácilmente de lo que acababa de pasar y le he soltado un rollo que me aburría hasta a mí. 
Luego nos hemos encontrado a Masha, la gata que nos visita y cuando hemos ido a saludarla M. ha imitado a la perfección mi “hooooOOOooola♫” que es lo que siempre digo cuando veo animales o bebés. 
#Tamara

Hoy el día ha empezado bien, ha seguido regular, luego muy mal fatal y luego bien otra vez.

M. tiene la mala costumbre de ir arrancando cosas a su paso, da igual que sean ramas secas, flores, hierba… lo que sea. Recuerdo un día que mi prima y mi hermana estaban cogiendo flores en el jardín de casa de mi abuela mientras yo lloraba desde el balcón y les gritaba que no mataran las flores.

Ahora no me lo tomo tan en serio (y no porque haya dejado de importarme) pero es algo que evito a toda costa si está en mi mano.

A lo que iba, M. disfruta creando pero más disfruta destruyendo. Hoy hemos ido por un camino nuevo en el parque y hemos llegado a una zona donde habían unos árboles muy juntos y en el suelo estaban empezando a nacer flores amarillas, todas muy juntas. Era algo raro porque en ninguna otra zona del parque hay flores, solo cesped, y más raro todavía era ver todo en conjunto, los árboles haciendo medio círculo y las flores en medio.

Hemos ido corriendo hacia allá para verlas de cerca y me ha dicho que qué raro que haya flores, y yo le he dicho que eso es señal de que hay hadas cerca. Por supuesto me ha dicho que no le cuente rollos, pero a mi me encanta contarle estas cosas porque mi padre nos contaba a mí y a mi hermana cuando íbamos al campo y tengo un recuerdo muy bonito de esas historias. De hecho, y luego mi hermana puede confirmarlo (si es que actualiza) las dos tenemos un recuerdo perfecto de ver la casa de unos gnomos a los pies de un árbol.

Bueno, la cosa es que en cuanto me he dado la vuelta, M. ha ido a pisar las flores. He echado fuego por la boca y casi me lo como, he salido corriendo gritando “WE’RE GOING HOME NOW!” y él se ha puesto delante mía para pararme y casi llorando me ha pedido perdón. Le he preguntado que por qué hace esas cosas si sabe que están mal, que le he dicho un millón de veces que no las haga, y me suelta:

-I don’t have the power to stop myself.

Aguantándome la risa como podía, he seguido andando y cuando ha visto que me iba en dirección contraria al camino de casa, ha cambiado totalmente el chip y ha empezado a hablar preguntándome que si en Málaga tenemos barro. No le he dejado que se olvidara tan fácilmente de lo que acababa de pasar y le he soltado un rollo que me aburría hasta a mí. 

Luego nos hemos encontrado a Masha, la gata que nos visita y cuando hemos ido a saludarla M. ha imitado a la perfección mi “hooooOOOooola♫” que es lo que siempre digo cuando veo animales o bebés. 

#Tamara